6 consejos para convertirte en el mejor anfitrión

¿Qué color es mejor para nuestra mesa? ¿Es buena idea apostar por sabores muy intensos?

Llega el otoño (aunque en algunas ciudades no lo parezca) y, con él, las ganas de quedarse en casa acompañados de nuestra familia y amigos.
Puede que recibas una visita inesperada, que llegue una celebración, un cumpleaños, una comida o una cena, o que sencillamente tengas que preparar un aperitivo para unos amigos. Esto puede ser un placer para quienes disfrutamos recibiendo a gente a nuestra mesa, o una auténtica pesadilla si no sabes cómo afrontarlo.
A continuación te contamos algunos consejos para que tus invitados queden satisfechos y, por lo tanto, tú como anfitrión también:

1. Elige el menú con sentido común:

Parece una cosa obvia, pero muchas veces pecamos de querer sorprender demasiado a nuestros invitados y elegimos un menú sin pensar en nada más que en eso.
El perfecto anfitrión tendrá siempre en cuenta estas tres cosas:

La época del año:

¿Verdad que no se te ocurriría poner para comer un cocido en pleno verano? Pues básicamente se trata de esto.
Tus invitados van a tu casa a verte a ti y a disfrutar de una buena conversación. Lo que no querrás es que acaben incómodos ante un menú que les provoque desajustes en su temperatura corporal ni que les haga sentir fuera de lugar (a no ser que se trate de alguna fiesta temática en la que este sea precisamente el objetivo).

La hora del día:

Tampoco pondrías el cocido para cenar, ¿verdad?
Por muy rico que te salga el cocido, jamás se lo pongas a nadie para cenar a no ser que quieras que esa persona no duerma en toda la noche y se acuerde (y no de muy buenas maneras) de ti y de tu cena en casa.

La buena digestión de los comensales:

Volviendo un poco sobre lo que decíamos antes, debes pensar en que tus invitados puedan digerir con facilidad lo que sirvas a tu mesa (¡olvida ese cocido!).

Catering el costillar

Catering el costillar

2. Cocina sin lactosa y piensa en las alergias/intolerancias de tus comensales:

Siempre vas a acertar si eliminas de tu menú ingredientes susceptibles de provocar alergias, intolerancias o gases. Así que olvida el picante (o modéralo) y pregunta previamente a tus invitados si tienen alergia/intolerancia a algún ingrediente.
Igualmente debes tener en cuenta si entre tus invitados hay algún vegano/vegetariano.
Si no tienes la menor idea de sus preferencias te recomendamos que prepares un menú basado en un picoteo variado, servido en el centro de la mesa, y que varios de los platos sean aptos para vegetarianos.

3. Ten en cuenta los colores de la comida:

El color de los alimentos envía mensajes a nuestro cerebro antes de que empecemos a comer.
El color verde se asocia a alimentos saludables, el blanco tiende a asociarse a la pureza y a alimentos buenos para nuestro sistema inmune, el naranja se asocia a alimentos ricos en vitaminas, etc.
¿Y el azul? ¿Sabías que el color azul es un supresor del alimento? Es un color que no aparece de manera natural en los alimentos y, por instinto de supervivencia, nuestro organismo tiende a rechazar este color a la hora de alimentarnos.
Nuestra recomendación: No tiñas de azul ninguna comida (en serio, no lo hagas), evita los manteles azules y no instales luces azuladas en el salón (salvo que tu objetivo sea poner a dieta a tus invitados).

4. Ajusta el gasto en calefacción:

Si es importante el color de la comida, del mantel y de la luz, por supuesto también lo es el color del plato.
El color de los platos dice mucho de los alimentos que hay dispuestos sobre ellos, e invitará a consumir más o menos cantidad de comida en función del color de la vajilla.
Existen diversos estudios que demuestran que el contraste entre el color del plato y el de la comida crea una ilusión óptica conocida como la “ilusión Delboeuf”. Esto se da por la diferencia en la percepción del tamaño de círculos concéntricos. Se realizó un experimento en el que 60 comensales invitados a una fiesta fueron divididos en dos grupos. A uno de los grupos se le ofreció pasta con tomate en un plato rojo, al otro grupo se le ofreció pasta con tomate en un plato blanco. A ambos grupos se les dio la opción de repetir. El experimento demostró que el grupo con platos rojos (al haber menos contraste entre el color del plato y el de la comida) tendían a servirse más cantidad de comida (un 22% más).
Así que si tu intención es dejar a tus invitados totalmente saciados (incluso que coman un poco más de la cuenta), utiliza platos del mismo color que la comida.
Nuestro consejo es que solo utilices este truco en el caso de los vegetales (vegetales verdes en platos verdes), recuerda el consejo de pensar en la digestión de tus invitados.

5. Un plato para cada momento:

Es importante que tengas en cuenta en qué momento de la comida nos encontramos. Quedarás muy bien si cambias el color de la vajilla según si estáis con los entrantes, los platos principales o los postres.
Generalmente los platos blancos y redondos se asocian a sabores dulces, los platos negros y más cuadrados se asocian a sabores más arriesgados. De esta manera, las láminas de pizarra son ideales para servir carnes o platos de influencia asiática, pero no lo son tanto para los postres.

6. Resiste la tentación de dejarte llevar demasiado por tus ganas de innovar:

Ser creativo es genial, pero si tienes invitados, mejor medir mucho nuestras innovaciones.
Puedes haber visto a ese cocinero famoso hacer en televisión un plato de decostrucción de costillar sobre lecho de patatas envueltas en humo de romero, pero no se te ocurriría prepararlo por primera vez en una cena con invitados, ¿verdad?
Mejor decantarte por recetas que domines y añadirles una pequeña innovación que aporte ese toque de novedad que buscamos aportar a nuestros invitados.
Ideas: Pon dos guarniciones o salsas que permitan a tus invitados variar o mezclar.
Si sigues en tu idea de hacer una receta rompedora, practícala al menos dos veces antes del evento para que detectes posibles errores y de quede estupenda para recibir a tus familiares y amigos y que se vayan de tu casa pensando solo en volver a sentarse contigo a tu mesa.